lunes, 3 de enero de 2011

¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo?


El bautismo del Espíritu Santo puede se definido como la obra mediante la cual el Espíritu de Dios coloca al creyente en unión con Cristo y en unión con otros creyentes en el Cuerpo de Cristo al momento de la salvación. 1 Corintios 12:12-13 y Romanos 6:1-4 son los pasajes centrales en la Biblia donde encontramos esta doctrina. 1 Corintios 12:13 dice, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Romanos 6:1-4 dice: “¿Qué pues diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte? Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Aunque Romanos 6 no menciona específicamente el Espíritu de Dios, sí describe a los creyentes posicionalmente delante de Dios y 1 Corintios 12 nos dice cómo sucede esto.

Son necesarios tres factores para buscar lo que nos ayude a concretar nuestra comprensión del bautismo del Espíritu. Primero, 1 Corintios 12:13 dice claramente que todos hemos sido bautizados, así como también se nos dio a beber de un mismo Espíritu (la morada del Espíritu). Segundo, en ninguna parte de la Escritura se exhorta a los creyentes a ser bautizados con / en / por el Espíritu. Esto indica que todos los creyentes han experimentado este ministerio. Por último, Efesios 4:5 parece referirse al bautismo del Espíritu. Si este es el caso, el bautismo del Espíritu es una realidad en cada creyente, al igual que lo son “una fe” y “un Padre.”

En conclusión, el bautismo del Espíritu Santo hace dos cosas, (1) nos une al Cuerpo de Cristo, y (2) realiza nuestra co-crucifixión con Cristo. El estar en Su cuerpo significa que somos resucitados con Él a una vida nueva (Romanos 6:4) Debemos entonces ejercitar nuestros dones espirituales para mantener funcionando ese cuerpo apropiadamente como se nos dice en el contexto de 1 Corintios 12:13. El experimentar el bautismo de un mismo Espíritu sirve como base para guardar la unidad en la iglesia, como está en el contexto de Efesios 4:5. Estando asociados con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección a través del Bautismo del Espíritu, establece las bases para estar concientes de nuestra separación del poder perseverante el pecado y nuestro caminar en una vida nueva (Romanos 6:1-10, Colosenses 2:12).

viernes, 31 de diciembre de 2010

¿Por qué endureció Dios el corazón del faraón?


Éxodo 7:3-4 dice, “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.” Parece injusto que Dios haya endurecido el corazón de Faraón y luego lo haya castigado a él y a Egipto por lo que decidió Faraón cuando su corazón fue endurecido. ¿Por qué endurecería Dios el corazón de Faraón, solo para que Él pudiera juzgar a Egipto más severamente con plagas adicionales?Primero, es importante recordar que Faraón no era un hombre bueno o inocente. Él era un brutal dictador a quien no le importaba el terrible abuso y opresión que sufrían los israelitas, quienes para entonces se habían crecido a una población de más de 1.5 millones. Los faraones egipcios habían esclavizado a los israelitas por 400 años. Un faraón anterior – y posiblemente el faraón en cuestión – ordenó que los bebés israelitas que nacieran varones, fueran muertos al nacer (Éxodo 1:16). El faraón cuyo corazón Dios endureció, era un hombre malvado, y la gente a quien gobernaba lo aprobaba, o al menos no se oponían a sus malas acciones.Segundo, antes de las primeras plagas, Faraón endureció su propio corazón para impedir que los israelitas se fueran. “Y el corazón de Faraón se endureció,…” (Éxodo 9:12; 10:20; 10:27). Faraón y Egipto habían atraído estos juicios sobre ellos mismos con los 400 años de esclavitud y asesinatos en masa. Puesto que el pago del pecado es muerte (Romanos 6:23), y Faraón y Egipto habían pecado terriblemente contra Dos; habría sido justo si Dios hubiera aniquilado a todo Egipto. Por lo tanto, el que Dios endureciera el corazón de Faraón no era injusto. El que Dios trajera plagas adicionales contra Egipto, no era injusto. Las plagas, tan terribles como fueron, en realidad demostraban la misericordia de Dios al no destruir completamente a todo Egipto, lo cual hubiera sido un castigo perfectamente justo. Romanos 9:17-18 declara, “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.” Desde la perspectiva humana, parece mal que Dios endurezca a una persona y luego castigue a la misma persona que Él endureció. Sin embargo, hablando bíblicamente, todos hemos pecado contra Dios (Romanos 3:23), y el castigo justo por el pecado es la muerte (Romanos 6:23). Por lo tanto, el que Dios endurezca y castigue a una persona no es injusto, de hecho es algo misericordioso, comparado con lo que la persona merece.

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Qué sucedió durante el período intertestamentario?


El tiempo transcurrido entre los últimos escritos del Antiguo Testamento y a aparición de Cristo, es conocido como el período “intertestamentario” (o entre los testamentos). Por no haber habido palabra profética de Dios durante este período, algunos se refieren a él como “los 400 años de silencio.” La atmósfera política, religiosa y social de Palestina, cambió significativamente durante este período. Mucho de lo que sucedió fue predicho por el profeta Daniel. (ver Daniel capítulos 2, 7, 8, y 11 y comparar los eventos históricos).

Israel estuvo bajo el control de imperio persa, del 532 al 332 a.C. Los persas permitieron a los judíos practicar su religión con poca interferencia de su parte. Aún les fue permitido reconstruir y tener adoración en el templo (2 Crónicas 36:22-23; Esdras 1:1-14). Este período incluyó aproximadamente los últimos 100 años del período del Antiguo Testamento y cerca de los primeros 100 años del período intertestamentario. Este tiempo de relativa paz y contentamiento fue solo la calma antes de la tormenta.

Alejandro el Grande desafió a Darío de Persia, imponiendo el gobierno griego al mundo. Alejandro fue un estudiante de Aristóteles, y fue bien educado en la filosofía y política griega. Él ordenó que la cultura griega fuera promovida en cada territorio que conquistaba. Como resultado, el hebreo del Antiguo Testamento fue traducido al griego, convirtiéndose en la traducción conocida como la Septuaginta. La mayor parte de las referencias del Nuevo Testamento a las Escrituras del Antiguo Testamento, utilizan el estilo de la Septuaginta. Alejandro permitió la libertad religiosa a los judíos, aunque aún promovía los estilos de vida griegos. Este no fue un buen giro de los acontecimientos para Israel, puesto que la cultura griega era muy mundana, humanista e impía y por lo tanto, una amenaza para la religión de Israel.

Después de la muerte de Alejandro, Judea fue gobernada por una serie de sucesores, culminando con Antíoco Epífanes. Antíoco fue más allá de refutar la libertad religiosa para los judíos. Cerca del 167 a.C., abolió la legítima línea del sacerdocio, y profanó el templo contaminándolo con animales impuros y un altar pagano (ver Marcos 13:14). Esto fue el equivalente religioso de una violación. Eventualmente, la resistencia judía contra Antíoco, restauró el linaje sacerdotal y rescató el templo. A esto le siguió un período de más guerra, violencia y luchas internas.

Cerca del 63 a.C. Popeyo de Roma conquistó Palestina, poniendo a toda Judea bajo el control de los césares. Esto eventualmente condujo a que el emperador romano y el senado pusieran a Herodes como rey de Judea. Esta sería la nación que cobraría impuestos y controlaría a los judíos, y eventualmente ejecutarían al Mesías en una cruz romana. Las culturas romana, griega y hebrea ahora estaban mezcladas juntamente en Judea, con la común utilización de los tres idiomas.

Durante el período de la ocupación griega y romana, emergieron dos importantes grupos político-religiosos. Los fariseos, quienes añadieron a la ley de Moisés, a través de la tradición oral y eventualmente considerando sus propias leyes más importantes (ver Marcos 7:1-23). Mientras que las enseñanzas de Cristo, aunque ciertamente concordaban con las de los fariseos, estaban en contra de su legalismo vacío y falta de compasión. Los saduceos representaban a los ricos y aristócratas. Los saduceos, quienes ejercían el poder a través del Sanedrín, algo equivalente a la Suprema Corte, rechazaban todos menos los libros mosaicos del Antiguo Testamento. Ellos se rehusaban a creer en la resurrección, y eran generalmente sombras de los griegos, a quienes admiraban grandemente.

Esta precipitación de eventos que dispusieron la escena para la llegada de Cristo, tuvo un profundo impacto sobre el pueblo judío. Tanto los judíos como los paganos de otras naciones, se sentían cada vez más insatisfechos con la religión. Los paganos comenzaban a cuestionar la validez del politeísmo. Los romanos y griegos fueron llevados de sus mitologías hacia las Escrituras hebreas, ahora fácilmente accesibles en griego o latín. Sin embargo, los judíos estaban desanimados. Una vez más, eran conquistados, oprimidos y contaminados. La esperanza se estaba agotando y su fe estaba aún más baja. Estaban convencidos que ahora, solo una cosa podría salvarlos a ellos y a su fe; la llegada del Mesías.

El Nuevo Testamento nos cuenta la historia de cómo llegó la esperanza, no solo para los judíos, sino para el mundo entero. El cumplimiento de las profecías en Cristo, fue anticipado y reconocido por muchos de los que lo vieron. Las historias del centurión romano, los reyes de oriente, y el fariseo Nicodemo, muestran cómo Jesús fue reconocido como el Mesías por aquellos que vivieron en Sus días. “Los 400 años de silencio” llegaron a su fin mediante la más grande historia jamás contada – ¡el Evangelio de Jesucristo!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Existen tales cosas como los extraterrestres o los OVNIS?


Por el término “extraterrestres”, asumimos que son seres capaces de tomar decisiones morales, poseedores de un intelecto, emociones y voluntad. Primero, algunos hechos científicos:

El hombre ha enviado naves espaciales a cada planeta de nuestro sistema solar, excepto a Plutón. Después de observar estos planetas, hemos descartado la posibilidad del desarrollo de vida en ellos, con excepción de Marte y tal vez una luna de Júpiter.

En 1976, los Estados Unidos enviaron dos artefactos a Marte. Cada uno con instrumentos que pudieran cavar dentro de la arena marciana y analizar cualquier posible signo de “vida”. Pero ellos encontraron absolutamente nada. Si tu cavas en la parte más árida del desierto en la tierra, o a través de la porción más congelada en la Antártica y analizas la tierra, ésta contendrá ¡micro-organismos vivos! En 1997, los Estados Unidos enviaron el “Pathfinder” a la superficie de Marte. Este robot tomó más muestras y llevó a cabo muchos más experimentos. Nuevamente encontró una total ausencia de signos de vida. A partir de entonces, han sido lanzadas muchas más misiones a Marte. Esperamos los mismos resultados.

Los astrónomos están constantemente encontrando nuevos “planetas” en distantes sistemas solares. Algunos proponen que la existencia de tantos “planetas” prueba que debe haber vida en alguna otra parte del universo. El hecho es que ninguno de esos “planetas” ha probado ser remotamente capaz de contener vida en él. La tremenda distancia entre la tierra y estos planetas, hace imposible hacer cualquier juicio respecto a la posibilidad de la existencia de vida. Sabiendo que solo la Tierra puede contener vida en nuestro sistema solar, los evolucionistas quieren a toda costa encontrar otro planeta en otro sistema solar para argumentar que la vida también ha evolucionado en alguna parte del espacio exterior. Puede haber otros “planetas” en algunos lugares distantes, pero ciertamente carecemos de un conocimiento profundo acerca de ellos, para verificar si podrían aunque fuera remotamente contener “vida” en ellos.

Así que, ¿qué dice la Biblia? La tierra, y la raza humana, son únicas en la creación de Dios. Génesis 1 enseña que Dios creó la tierra antes que Él creara el sol, la luna, o las estrellas. Hechos 17:24,26 dice que “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay,... y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra, y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación.”

Después de la creación, el hombre estaba sin pecado y todo lo que estaba en el mundo “era bueno” (Génesis 1:31). Cuando el primer hombre pecó (Génesis 3), causó la caída de la raza humana, dando como resultado la incursión de toda clase de males, enfermedades, y muerte. Aunque los animales no han pecado ante Dios (ellos no son seres morales), de todas maneras ellos también sufren y aún mueren (Romanos 8:19-22). Jesucristo murió para pagar el castigo que todos nosotros merecemos por nuestro pecado. Cuando Él regrese, deshará muchas manifestaciones de la maldición que han existido desde Adán, y posteriormente ÉL quitará totalmente todos los aspectos que cubría la maldición (Apocalipsis 21-22). Notemos que Romanos 8:19-22 dice que toda la creación ¡espera con ardiente anhelo este momento! También es importante notar que Cristo vino a la tierra a morir por la raza humana, y que Él murió solo una vez (Hebreos 7:27; 9:26-28; 10:10).

Haciendo un conciso resumen de estas verdades: Dios creó la tierra y la raza humana como algo único. Toda la creación sufre como resultado de la caída del hombre. Cristo vino a la tierra a ofrecerse Él mismo una y solo una vez para pagar nuestros pecados. No solo los creyentes serán liberados, sino también toda la creación con ellos.

Implicaciones: Si toda la creación sufre, significa que cualquier vida aparte de la terrestre, también estará sufriendo. Si es que, en función del argumento, existen seres morales en otros planetas, entonces también ellos sufren; si no ahora, entonces algún día también sufrirán cuando “...los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10). Si ellos jamás han pecado, entonces Dios sería injusto al castigarlos; pero si han pecado, y Cristo pudo morir solo una vez (lo cual hizo en la tierra) entonces ellos serán abandonados en su pecado, lo cual también sería en contra del carácter de Dios (2 Pedro 3:9). Esto nos deja con una paradoja sin solución... a menos, por supuesto, que no existan seres morales fuera de la tierra.

¿Qué hay de las formas de vida en otros planetas, que no son morales ni racionales? ¿Podrían las algas o aún los perros o los gatos estar presentes en un planeta desconocido? Si así fuera, no dañaría la veracidad del texto bíblico. Pero ciertamente plantearía una problemática cuando se tratara de responder a preguntas como “Puesto que la creación sufre, ¿qué propósito tendría Dios en crear sufrimiento a criaturas no morales ni racionales de planetas distantes?

En conclusión, la Biblia no nos da razones para creer que hay vida en alguna otra parte del universo. De hecho, la Biblia da muchas razones claves por lo que esto no puede ser. Si, hay muchas cosas extrañas e inexplicables que suceden. Sin embargo, esta no es razón para atribuir este fenómeno a extraterrestres u OVNIS. Si existe una causa explicable para estos supuestos eventos, sería más bien de carácter espiritual y más específicamente de origen demoníaco.

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Por qué puso Dios el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Jardín del Edén?


Dios puso el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Jardín del Edén, para dar a Adán y a Eva una oportunidad de elegir – obedecerlo o desobedecerlo. Adán y Eva eran libres de hacer lo que ellos quisieran, excepto el comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Génesis 2:16-17, “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Si Dios no les hubiera dado a Adán y a Eva la oportunidad de elegir, ellos hubieran sido esencialmente robots, simplemente haciendo lo que se les programó hacer. Dios creó a Adán y a Eva como seres “libres”, capaces de tomar decisiones, capaces de elegir entre el bien y el mal. Para que Adán y Eva tuvieran realmente esta “libertad” – ellos debían hacer una elección.

No había nada esencialmente malo acerca del árbol o el fruto del árbol. Es poco probable que el comer el fruto le diera en realidad a Adán y a Eva un mayor conocimiento. Fue el acto de desobediencia, lo que abrió los ojos de Adán y Eva al mal. El pecado de desobedecer a Dios introdujo el pecado y el mal al mundo y a sus vidas. El comer el fruto, como un acto de desobediencia contra Dios, fue lo que dio a Adán y a Eva el conocimiento del mal. Génesis 3:6-7 “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.”

Dios no quería que Adán y Eva pecaran. Dios sabía anticipadamente los resultados que traería el pecado. Dios sabía que Adán y Eva pecarían, y que ello traería la maldad, el sufrimiento y la muerte al mundo. Entonces, ¿por qué puso Dios el árbol en el Jardín del Edén y permitió que Satanás tentara a Adán y a Eva? Dios puso el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Jardín del Edén para dejar a Adán y a Eva la elección. Adán y Eva eligieron, por su libre voluntad, desobedecer a Dios y comer del fruto prohibido. El resultado – la maldad, el pecado, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte han plagado al mundo desde entonces. La decisión de Adán y Eva dio como resultado que todas y cada una de las personas nazcan con una naturaleza pecaminosa, una tendencia al pecado. La decisión de Adán y Eva es lo que a última instancia requirió que Jesucristo muriera en la cruz y derramara Su sangre en nuestro favor. A través de la fe en Cristo, podemos librarnos de las consecuencias del pecado, y finalmente ser libres del pecado mismo. Que podamos hacer eco a las palabras del apóstol Pablo en Romanos 7:24-25 “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro!”

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿Quién fue Melquisedec?


Melquisedec, cuyo nombre significa “rey de justicia,” fue un rey de Salem (Jerusalén) y sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:18-20; Salmos 110:4; Hebreos 5:6-11; 6:20-7:28). La repentina aparición y desaparición de Melquisedec en el libro del Génesis, es de alguna manera misteriosa. Melquisedec y Abraham se encontraron primeramente después de la derrota inflingida por Abraham y sus tres aliados a Quedorlaomer. Melquisedec ofreció pan y vino a Abraham y a sus fatigados hombres, mostrándoles amistad. Él le otorgó una bendición a Abraham en el nombre de El Elyon (“El Dios Altístmo”), y alabó a Dios por concederle a Abraham la victoria en batalla (Génesis 14:18-20).

Abraham se presentó a Melquisedec con una ofrenda (un diezmo) de todos los bienes que había reunido. Mediante este acto, Abraham indicaba que reconocía a Melquisedec como un compañero adorador del único Dios verdadero, aspa como un sacerdote con un rango espiritual superior al de él mismo. La existencia de Melquisedec muestra que había otra gente además de Abraham y su familia, quienes servían al Dios verdadero.

En el Salmo 110, un salmo mesiánico escrito por David (Mateo 22:43), Melquisedec es visto como un tipo de Cristo. Este tema es repetido en el libro de Hebreos, donde Tanto Melquisedec como Cristo son considerados reyes de justicia y paz. Al citar a Melquisedec y su sacerdocio único en su tipo, el escritor muestra que el nuevo sacerdocio e Cristo es superior al de la antigua orden Levítica y el sacerdocio de Aarón (Hebreos 7:1-10).

Algunos proponen que Melquisedec fue realmente una aparición pre-encarnada de Jesucristo. Mientras que es posible, esta postura es poco probable. Melquisedec era el rey de Salem. ¿Jesucristo habría venido a la tierra y a gobernarnos como un rey terrenal sobre una ciudad? Melquisedec es semejante a Cristo en que ambos son reyes y sacerdotes; por lo tanto Melquisedec puede ser llamado un “tipo” de Cristo, pero ellos no son la misma persona.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Qué dice la Biblia acerca del sexo antes del matrimonio / relaciones prematrimoniales?"


Junto con todos los otros tipos de inmoralidad sexual, el sexo antes del matrimonio / las relaciones prematrimoniales son condenados repetidamente en la Escritura (Hechos 15:20; Romanos 1:29; 1ª Corintios 5:1; 6:13, 18; 7:2, 10:8; 2ª Corintios 12:21; Gálatas 5:19; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; 1ª Tesalonicenses 4:3; Judas 7). La Biblia promueve la abstinencia antes del matrimonio. El sexo antes del matrimonio es tan malo como el adulterio y otras formas de inmoralidad sexual, porque todos ellos involucran tener sexo con alguien con quien no se está casado. El sexo entre un esposo y su esposa es la única forma de relación sexual que Dios aprueba (Hebreos 13:4).

El sexo antes del matrimonio se ha vuelto tan común por muchas razones. A menudo nos concentramos en el aspecto de “recreación” del sexo, sin reconocer el aspecto de “re-creación”. Sí, el sexo es agradable. Dios lo diseñó de esa manera. El quiere que los hombres y las mujeres disfruten de la actividad sexual (dentro de los límites del matrimonio). Sin embargo, el propósito primario del sexo no es el placer, sino más bien la reproducción. Dios no declaró ilegal el sexo fuera del matrimonio para quitarnos el placer, sino para protegernos de embarazos no deseados y de niños nacidos de padres que no los desean o no están preparados para ellos. Imagínense cuán mejor sería nuestro mundo si fuera seguido el patrón de Dios para el sexo: menos transmisión de enfermedades sexuales, menos madres solteras, menos embarazos no deseados, menos abortos, etc. La abstinencia es la única norma de conducta de Dios cuando viene el sexo antes del matrimonio. La abstinencia salva vidas, protege a los bebés, da el valor adecuado a las relaciones sexuales, y lo más importante, honra a Dios.